La Cuaresma nos introduce en un camino hacia nuestro interior, hacia el corazón… y allí descubrimos que está destinado para el amor.
Es por eso que con la imposición de la ceniza nos reconocemos necesitados de la misericordia de Dios porque a veces no actuamos desde el amor. 
Y queremos tener un corazón grande que acoja, perdone, ayude y ame. 
Feliz camino hacia la Pascua de Jesús.